Definitivamente nuestra querida Polícía de Tránsito (nótense las mayúsculas iniciales para darle institucionalidad ¿?) se caracteriza por su popular modus operandi ya comentado en un post anterior, pero cuál es el origen de esta peruanísima (pero no exclusiva ojo) característica.
Listo algunos motivos que se me vienen a la mente:
Policías mal pagados.
Falta de conciencia de los conductores.
Carencia de tecnología.
Orden deficiente del tráfico en sí.
Apoyo mínimo o ninguno del Estado para promover fuertes campañas de concientización.
Y con este escenario sugiero dos puntos importantes que podríamos tener en cuenta para aportar nuestro granito de arena a esta problemática:
1.- Manejar como seres humanos
2.- Informarnos y saber el reglamento de tránsito
La primera encierra muchos aspectos que tiene que ver con nuestros modales, nuestra educación cívica y nuestro sentido común de seres humanos racionales que si ven que una persona va a cruzar la pista y a medio cruzar cambia la luz del semáforo no le reviento el claxon o le meto el carro para que se apure, el resultado es que ya por instinto cuando vamos a cruzar una pista lo hacemos corriendo o temerosos a que cambie la luz, ahora tenemos los semáforos con contador de segundos que nos ayuda a estar más tranquilos en este sentido, pero es increíble como tenemos esto inmerso en nuestros genes y que pareciera que se transmite de generación en generación, así como el conductor peruano le tiene miedo a las batidas, nosotros le tenemos miedo al conductor peruano (ninguna de los dos temores debería darse).
Con respecto a lo segundo, tener el conocimiento de nuestros derechos y deberes como miembros del tránsito, resulta fundamental para estar alertas por si algún distinguido elemento de la Policía Nacional nos quiere inventar o atolondrar con alguna supuesta falta.
Así, con estos dos granitos de arena podremos ir cambiando nuestra información genética de miedo al tránsito, pero como no será inmediato, por el momento podemos poner otro granito de arena más:
Aceptar, si es que existe la flata, la papeleta de infracción, sin objetar ni "apoyar con galones de gasolina"... o como recuerdo haberlo hecho un par de veces:
Coimeada A:
Salía de firmar mi carta de renuncia, no estaba con el mejor de los ánimos como entenderán, me llaman al celular mientras yo iba manejando meditabundo en el tema laboral y sin pensar contesté. Empecé a deskarmearme por celular y estaba tan perdido en otra dimensión que no escuché ni vi a la Pathfinder que me estaba indicando que me detuviera. Finalmente ante la omisión de atención a su llamado se pusieron a mi lado y recién ahí caí en cuenta de mi falta.
En vez de aceptar la papeleta le conté al sub oficial mi pequeña historia de falta de trabajo y cómo me sentía etc, etc. Además de no tener más que 5 soles en el bolsillo.
Resultó que terminé dándole un perfume que tenía en el auto, así es señores, la coima fue un perfume.
Coimeada B:
Había batida y me paran, el sub oficial me dice que mi luz izquierda delantera no enciende, hago juego de luces y si prendía, el problema era que en luces bajas no. Añadamos a esto que me encontraba a 2 cuadras de mi casa. En este caso usé la táctica de tocar el corazón del policía, y funcionó. Felizmente no tenía ningún perfume que me pidieran para que les "colabore".
Entonces que quede claro, cada vez que coimeamos alentamos a que tengamos que enseñarles a nuestros hijos (y éstos a su vez a los suyos) lo peligroso que es cruzar una pista aquí en Lima.
Les dejo una rica canción que pinta de colores nuestra realidad actual por cambiar. Pueden escucharla en: http://planeta.com.pe/player/1645
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