Un tiempo en el que trabajé en una zapatería, conocí a alguien que aunque él quizás no lo sepa me dejó una idea clara de lo que debo buscar en mi trabajo: divertirme, sentirme bien y convencerme de ser el mejor, ojo convercerme a mi mismo que soy el mejor, no importa lo que piensen o digan los demás.
Esta persona tenía una energía increíble, creo yo insuperable, al menos no he visto esa misma energía y positivismo hasta ahora. Su oficio era ser jalador, es decir, pararse en frente de la zapatería y atraer a las personas hacia la tienda, con una sonrisa, un slogan, un comentario gracioso, etc.
Él es el mejor jalador (y podría haber sido el mejor empleado en cualquier empresa), no hacía falta que me lo dijera, yo lo sabía, pero un día le pregunté cuál era su secreto para mantener esa vitalidad por más de 8 o más horas seguidas a veces.Tuvimos el siguiente diálogo:
Jalador: "¿Antes de venir a la tienda que haces?"
Conejo: " Bueno me alisto, tomo desayuno y bueno vengo".
J: "Yo hago lo mismo, pero antes de todo eso hago algo adicional, todos los días, tenga o no tenga trabajo. Me paro frente al espejo y me digo a mi mismo, que soy el mejor que todo va ir bien, que hoy será un gran día, que lograré todo lo que me proponga, que soy un ganador, que soy el mas fuerte"
C: "En serio, ah... no te creo, pero que, lo repites como oración..."
J: "Me lo repito como disco rayado durante mínimo 5 minutos"
C: "Jajajaja, no te imagino haciendo eso, ni a mi menos, pero debe funcionar porque nunca he visto a alguien con tus energías, la verdad es alucinante."
Lo que sucedía era que mientras algunos en la zapatería andábamos aburridos porque no había gente, cansados por los estudios, fastidiados por algún problema en casa, con el ánimo por el suelo, etc...., él siempre andaba saltando y haciendo su trabajo, que parecía que era el dueño de la tienda, animando a todos a comprar y lo genial de todo es que a nosotros mismos nos animaba... aun recuerdo sus frases que repetía todos los días: "Vamos amigo hoy es el gran día, hoy venderemos todo amigo ya verás", "Seguro hoy llegamos a la cuota diaria y la pasamos, ¿por qué? porque tu eres un ganador, ¡que buen día!", "Ese es mi amigo, hoy será espectacular, porque eres el mejor".
Y luego salía y empezaba a llamar a los clientes, siempre con algún letrero o algún globo... y el globo no era solo para los niños se lo daba también a adultos... y así desde que llegaba hasta que se iba, todo el día, todos los días, siempre con una sonrisa y un ánimo inalcanzable.
Habían algunos de mis compañeros que hasta les parecía irritante su actitud demasiado positiva... pero finalmente se terminaban contagiando, era inevitable y envidiable.
Ahora, luego de casi 7 años de eso, me pongo a pensar en sus palabras de aliento, tan simples... tan repetitivas, pero tan efectivas, creo que a veces podemos convertirnos por un momento en ese jalador y mirarnos un rato al espejo y alentarnos a nosotros mismos, pero sobretodo creérnosla... creer que hoy será el gran día, que somos los mejores y andar con el mejor de los ánimos, a pesar de que el mundo se empecine en bajarnos las baterías, definitivamente hoy será un gran día. Créelo!.
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