Hace muchos años no pasaba año nuevo con mi madre, el último año nuevo que recuerdo haber pasado con ella, mi abuelo aun estaba con nosotros y fue hace más de 12 años.
Dicen que las celebraciones de fin de año son para reflexionar y estar con tus seres queridos, pero muchos de nosotros nos quedamos en la idea de celebraciones y la asociamos a fiesta y la asociamos a "juerga" y la asociamos a todo menos a reflexión y ni nombrar a tus seres queridos.
Bailé con mi madre, tomé unos cuba libre, hicimos algunas cosas supersticiosas típicas para recibir el año, me divertí. ¿Cuántas veces he bailado con mi madre?
No las puedo contar, pero no porque sean muchas sino porque no recuerdo haber bailado con ella más de 3 veces quizás (para ser más sincero sólo recuerdo realmente esta última vez), obviamente no cuentan las que cuando eras muy pequeño te obligaban a hacerlo. La felicidad que me llena el haber disfrutado así esta celebración de fin de año es más que infinita, es aglo que nadie me puede quitar, como todos los recuerdos, se alojan en tu cerebro, pero son placenteros cuando acarician tu corazón; no puedo afirmar que el próximo año la pasaré junto a mi madre, quizás termine en alguna playa del sur como casi todos los años, pero de lo que sí estoy completamente seguro es que no volveré a dejar pasar 12 años para ver disfrutando a alguien con quien todos deberíamos bailar más seguido, con nuestra madre, aprovechen mientras esté con ustedes.
No hay comentarios:
Publicar un comentario