Ahora que voy a ser papá se me vienen muchas cosas a la mente y al corazón, algunas perturbadoras, otras emocionantes, otras sinceramente aterradoras. Pero creo que es parte de todo, de lo nuevo, del cambio, el natural miedo a lo desconocido, porque nadie que no es padre o madre puede decir que sabe serlo o entiende cómo te sientes, por más libros que puedas leer sobre el tema, por más consejos que escuches de tu propia madre, amigos, amigas, vecinos, familia, etc.
Hay que ser padre o madre para realmente saber lo que es y lo que se siente (y los desafíos que representa). Por el momento el camino de la incertidumbre es fascinante.
Últimamente estuve pensando demasiado (y ahora comprendo, innecesariamente) en los gastos que devienen con un bebé, si lo piensas mucho es abrumador pero luego de unas buenas horas (días) he llegado a la conclusión de que efectivamente habrá mucho más demanda de todo, pero eso vendrá por consecuencia de la fuerza que nos dará nuestro propio bebé, por esto, eso es lo de menos.
Lo único relevante es el amor y dedicación que se le puede dar a un hijo(a), un niño es feliz con un carrito de juguete de $ 0.50 igual que con un Hot Wheels de último modelo, un niño es feliz con sus amigos, con un paseo al parque, con una vuelta a la playa, con sus muñequitos de plástico, con que su papá le haga cosquillas, con pintar su mundo al lado de su padre (madre), con la atención de sus papás. Es cierto que luego, cuando ya van creciendo el mundo, nuestro consumista y atolondrado mundo, va cambiando esto, porque existe la moda y toda esa industria creada para enamorar a los pequeños y sacar un poco del bolsillo de los padres, pero se hace con gusto.
Mientras eso sucede lo esencial es ser parte de la vida de tus hijos, amarlos, que significa también nunca estar cansados para ellos, que significa siempre intentar comprenderlos, que significa sacrificarse por ellos, que significa superarse por ellos. Los primeros años son fundamentales –al menos eso es lo que he leído hasta ahora- entonces debemos luchar por ser parte de ellos.
No me cabe en el cerebro cuando veo a mamá, papá, hijo y la nana (o empleada del hogar) caminando, pero ojo, el papá y la mamá en un conjunto y la nana y el bebé en otro conjunto, el papá y la mamá en sus cosas y ¿el bebé? ¿su hijo?, eso es inconcebible, que necesitas ayuda para desarrollar todas las actividades del cuidado de tu bebé es definitivo, pero cuando van a haber salidas de familia creo que debe ser el momento preciso para que se creen lazos y estar pendientes al 200% de nuestro hijo y disfrutarlo.
Quiero que se queden con la frase que recibe Sam de su hija (en la película I am Sam, sino la han visto es necesario que lo hagan):
Lucy: “Está bien papito. Está bien. No te sientas mal. ¡Yo soy afortunada! Ningún papá viene al parque (a jugar con sus hijos), nunca.”
Sam responde: “¡Sí! ¡Sí! ¡Sí, somos afortunados! ¿Acaso no somos afortunados? ¡Sí! Sí...
También quisiera compartir una canción genial referente a lo que realmente debemos darles, enseñarles y cuidarles a nuestros hijos:
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